Por qué lo hacemos

En las alturas de la sierra de los Andes del Perú, más de 30% de los niños de 1 a 4 años sufren de malnutrición crónica, y 6 de cada 10 niños sufren de anemia y deficiencia de hierro (*). Los niños no se mueren a causa del hambre, pero tampoco están teniendo la vida plena que se merecen. Día tras día satisfacen su hambre con papas, el único cultivo que resiste las condiciones extremas: un frío intenso y una tierra infértil.

Los niños crecen en la pobreza. Tienen muy poco acceso a educación de calidad, agua potable y además el nivel del servicio de salud muestra muchas carencias. Su nutrición monótona (papas todos los días) conlleva a retrasos de crecimiento y enfermedades.

Programas del gobierno nacional diseñados para enfrentar estos problemas no parecen funcionar mucho. La ayuda se queda en los bolsillos de los funcionarios públicos, emprendedores e intermediarios. Esta incompetencia y corrupción vuelven inútiles hasta a las mejores leyes. Por Eso! que Por Eso! está trabajando en el Perú. No queremos que los niños tengan que vivir como sus madres o abuelas. No queremos que se mueran de causas que no te matarían en otras partes del Perú. Queremos que la gente indígena tenga las mismas oportunidades para desarrollarse, prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida.

(*) Fuentes: UNICEF, el Gobierno del Perú

www.inei.gob.pe  y las Naciones Unidas  www.unfpa.org